Para mí, la educación es un proceso vivo de transformación, crecimiento y evolución. Es un espacio para reflexionar, ampliar la mirada y construir aprendizajes desde nuevas formas de comprender el mundo. Educar es creer en el cambio y en el valor de cada experiencia como oportunidad para aprender.
Acompañar a los niños y niñas es una labor que realizo desde el amor, la vocación y el deseo de aportar a una educación más consciente y respetuosa. Creo en una educación que reconoce a cada niño como un ser único, con intereses, habilidades y ritmos propios y que se construye desde la escucha, la observación y el respeto.
Como mentora, la reflexión, la observación y la investigación hacen parte esencial de mi práctica. Estas me mantienen en constante inquietud y me llevan a buscar miradas más profundas que permitan transformar la educación y crear experiencias significativas para todos los que participamos del aprendizaje. La educación me da vida, sentido emoción y fortalece profundamente mi proceso personal y profesional.
.png)
